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Llega la Semana Santa y con ella la época del año más esperada por los amantes del dulce. Con eso de la prohibición religiosa de comer carne los postres ganan relevancia en estas fechas, y la tradición popular repostera nos ofrece la posibilidad de disfrutar de algunos de los más populares y sabrosos.

Como sabemos además que no es época de estar metidos en cocina, sino de largas procesiones y madrugás, te lo pondremos fácil con recetas super sencillas y muy fáciles de preparar para comer entre saeta y saeta. No tienes más que pinchar en los enlaces para ver las recetas al completo. ¿Hay algo más difícil que elegir solo uno? Una selección de postres y dulces de Semana Santa indispensables y más que digna de pecado.

Torrijas caseras, las de toda la vida

Es el postre tradicional por excelencia de la Semana Santa. Hay muchas, pero las torrijas tradicionales y caseras de toda la vida son las que se elaboran con cualquier tipo de pan que se nos haya puesto un poco duro y al que haya que darle salida, leche, huevo, azúcar y canela. El pan se moja en la leche infusionada, se pasa por huevo, se fríe y finalmente recibe un baño de azúcar y un punto de canela: media hora te aleja del cielo, y no lo decimos por las calorías que contiene la receta, la fritura es lo que tiene. Una receta de aprovechamiento indispensable que como decíamos acepta mil y una versiones diferentes. Con vino, otra de las fórmulas más tradicionales, a base de pan brioche, saborizadas con horchata o miel y hasta hechas al horno para evitar ponerlo todo perdido de aceite.

Marina Corma

Rastrear el origen de las torrijas no resulta sencillo, pero lo más importante es que la receta ha llegado hasta nuestros días para ofrecernos un postre muy fácil, rápido y delicioso que siempre podrás personalizar a tu gusto y que del que podemos encontrar versiones similares en otras gastronomías del mundo. Para ver todos los detalles no tienes más que visitar nuestra receta.

Arroz con leche, la receta fácil y tradicional más cremosa

Otro de los grandes clásicos de estas fechas es el arroz con leche, un arroz cremoso y aromatizado que se puede disfrutar tanto templado como frío y que se disfruta en muchas regiones de España, aunque cabe reconocer a Asturias un lugar especial. La elaboración requiere algo más de tiempo, alrededor de una hora, pero cada cucharada merecerá el tiempo invertido. Aquí la clave es infusionar y aromatizar al leche para después cocinar en ella el arroz a fue lento, al que finalmente se añade azúcar y mantequilla sin sal. Un poco de canela espolvoreada sobre cada ración será suficiente para presentarlo y disfrutarlo.

Marina Corma

Los orígenes del postre no son precisamente españoles, pero una vez se difundió a través de Europa la gastronomía española encontró una preparación digna de reverencia. En España una de las primeras referencias escritas documentadas de algo que resulta muy similar al arroz con leche que tenemos hoy en mente data del año 1477 en el Libro de Guisados del catalán Ruperto de Nola. No resulta extraño encontrar versiones con otros tipos de leche o bebidas vegetales, aunque la receta original la puedes encontrar aquí.

Buñuelos de viento, la receta más esponjosa

Como sucede con las torrijas, hay muchos tipos de buñuelos, pero los buñuelos de viento suelen ser los más reconocibles y los más demandados en Sema Santa. Se elaborar sin relleno para que sean “de viento”, pero también los hay rellenos de crema pastelera, nata o chocolate. La clave de este postre es la masa choux, la misma que se emplea en los profiteroles, y la fritura, donde reside gran parte del secreto: un aceite a una temperatura constante de unos 180 ºC es fundamental para conseguir el punto perfecto y que se hinchen y ahuequen. Lo de consumir rápido vamos a darlo por hecho, ya que resulta imposible resistir un solo segundo a disfrutarlos visto su aspecto.

Marina Corma

Los buñuelos de viento tiene también especial protagonismo en otras de festividades como el día de Todos los Santos, el 1 de noviembre. Se mencionan en Arte de Cocina, Pastelería, Vizcochería y Conservería, libro de Francisco Martínez Montiño del año 1611, aunque como suele suceder, hay indicativos de que ya los romanos preparaban masas similares. Una fruta de sartén irresistible sea cuando sea que si te atreves a preparar seguro te saldrá perfecta con la receta que te dejamos tras este enlace.

Leche frita, la receta de la abuela

La leche frita es otro de los postres típicos de Semana Santa, un indispensable en miles de casas que se prepara de una forma bastante similar a la crema pastelera en lo que a técnica se refiere. Necesitarás leche, azúcar, hueco, canela, harina, aceite para freír y azúcar, la fórmula mágica en lo que a ingredientes se refiere. En este caso se prepara una masa que una vez enfriada se pasa por aceite hasta conseguir un aspecto exterior dorado y crujiente, con ese chasquido mágico del azúcar rompiéndose en la boca. Un bocado sublime.

Marina Corma

Se originó en España, aunque el lugar y el momento exacto no está claro. Se cree que ya en la época medieval podría haber postres similares cociendo leche con azúcar, aunque con el paso del tiempo se han ido añadiendo ingredientes. Una receta de leche frita que da muy poco trabajo como puedes ver aquí y una alegría absoluta en Semana Santa y otras festividades del calendario.

Pestiños con miel o azúcar, la Andalucía más dulce

La última propuesta de esta lista es un postre típico de Andalucía o Extremadura, los pestiños con miel o azúcar, que podemos encontrar en Semana Santa pero también en otros muchos momentos del año. Con la receta que te ofrecemos los podrás preparar en casa cuando quieras, y es que solo necesitas harina, aceite, anís (matalahúva o ajonjolí si se quiere ser fiel a la receta más ortodoxa), azúcar y miel para dar el punto dulce. Con todo ello se elabora una masa que se corta en porciones pequeñas a las que se da forma de pañuelo doblado” y se fríe en aceite.

Marina Corma

De origen morisco, los pestiños son legado de la tradición repostera andalusí y de hecho su consumo se asocia como el ramadán y la necesidad de aguantar el ayuno. Es un postre estrechamente ligado con las tradiciones religiosas y un símbolo de la historia cultural. Consulta aquí mismo la receta, ponte el delantal y manos a la obra.