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Es posible que no sea una cuestión de conocimiento general pero Australia es uno de los países que más ha promocionado los hábitos de vida saludables entre sus ciudadanos. Además, y en el terreno de la alimentación, atesora una amplia tradición a la hora de publicar y dirigir recomendaciones oficiales. De hecho, y tal y como se puede contrastar en la introducción de sus últimas guías (un documento de más de 220 páginas) el gobierno australiano se muestra orgulloso de afrontar este compromiso desde hace 75 años.

No es de extrañar que saquen pecho en este asunto, ya quisieran otros países, por ejemplo el nuestro, tener esa trayectoria e incluso esa actitud. Así, en febrero de 2013 publicó la guía que está actualmente en vigor que contiene dos características principales: resumir todos sus mensajes a 5 tips generales y usar el formato del círculo (ni pirámide, ni tampoco plato) como icono gráfico (quizá te interese consultar información sobre el planteamiento general de las guías alimentarias).

El contenido de la guía australiana para comer saludable

La guía australiana se dirige a cualquier ciudadano sano mayor de 2 años. No obstante, el amplio dosier también incluye información específica para subgrupos de población que merecen una mayor atención como el de mujeres embarazadas, los lactantes o las personas mayores, grupos en los que existen diferencias significativas relativos a las recomendaciones de algunos nutrientes en comparación con la población general.

© Commonwealth of Australia 2016, National Health and Medical Research Council, con licencia CC BY 3.0 AU

Como decía, hay cinco mensajes generales sobre los que pivotan todas las recomendaciones de la guía:

La importancia del peso

Para lograr y mantener un peso saludable, sea físicamente activo y elija cantidades de alimentos y bebidas que satisfagan sus necesidades energéticas.

En relación al uso cotidiano de ciertos alimentos

Disfrute todos los días de una amplia variedad de alimentos nutritivos de estos cinco grupos:

Muchas verduras, de diferentes tipos y colores, y legumbres/frijoles y fruta.
Alimentos basados en cereales principalmente integrales como panes, los propios cereales consumidos como ingrediente principal, arroz, pasta, fideos, polenta, cuscús, avena, quinua y cebada.
Carnes y aves magras, pescado, huevos, tofu, frutos secos y semillas, y legumbres.
Leche, yogur, queso y/o sus alternativas, en su mayoría bajos en grasa, destacando que para los menores de 2 años es mejor no aportar lácteos desnatados.
Beber mucha agua.

En relación a la evitación de ciertos alimentos

Se destaca el limitar la ingesta de alimentos que contengan grasas saturadas, sal añadida, azúcares añadidos y alcohol.

El fomento de la lactancia materna

Como ya se ha comentado, este tema es uno de los cinco elegidos como “principales” y por tanto no dejan de alentar, apoyar y promover la lactancia materna. Se incluyen consejos y recomendaciones para apoyar a las madres y padres, así como indicaciones sobre cómo realizar la introducción de alimentos sólidos.

Ser responsable de lo que se come y de su seguridad

Esta es una novedad importante en relación a otras guías que apenas pasan de puntillas sobre estas cuestiones y por tanto, en esta guía se aconseja, textualmente, cuidar la alimentación, en referencia a ser parte activa de adquirir y preparar los alimentos, así como de estar atento cuando haya que conservarlos en relación a la higiene y seguridad alimentaria.

El contenido de la guía australiana: grupos de alimentos

En el icono, el círculo que acompaña esta guía, podemos distinguir 5 sectores bien delimitados correspondientes, cada uno, a un grupo de alimento. El tamaño de cada uno de los sectores indicaría la cantidad, y de ahí la importancia, de cada uno de estos grupos en la alimentación. De ellos, dos son más grandes e iguales entre sí (1/3 del total del círculo tanto para los cereales como para las verduras), y a los otros tres, más pequeños, se les atribuye de forma equitativa la superficie del tercio restante del círculo (frutas, lácteos y alimentos naturalmente fuente de proteínas)

Alimentos cereales o basados en ellos

A este apartado se le destinan 1/3 del círculo haciendo un espacial énfasis en la importancia de estas opciones se hagan entre aquellas opciones consideradas como “integrales”.

Verduras y hortalizas

A este grupo de alimentos se le da el mismo peso que al de los cereales (1/3 del círculo) y, simplemente, se aboga por hacer un uso extensivo de ellos, incluyendo cuanta más variedad mejor.

Frutas

Su superficie es de 1/9 del círculo y se recomienda consumirla entera, es decir, dejando al margen los zumos de frutas

Lácteos

Otro 1/9 en general para los lácteos en los que se enfatiza su aporte de calcio y que por tanto recomienda consumir diariamente, al menos, 2 raciones diarias de este grupo de alimentos, principalmente aquellas opciones desnatadas o bajas en grasa.

Alimentos con un aporte de proteínas destacado

Finalmente, el 1/9 restante se destina a la presencia de alimentos como las carnes magras, las aves, el pescado, los huevos, el tofu, los frutos secos y las legumbres. Para no excederse en el consumo de carne (aunque sea magra) y dar visibilidad al resto de opciones “con proteínas”) la guía recomienda no pasar de los 455 gramos semanales de carne, es decir, a una media de no más de 65 gramos de esta opción al día.

Otros mensajes importantes: los ultraprocesados y los aceites

En relación a las opciones de productos ultraprocesados, localizados fuera del círculo, la guía australiana recomienda consumirlos en pocas ocasiones y en pequeñas cantidades. Sobre los aceites vegetales esta guía lanza el mensaje de usarlos también en pequeñas cantidades.

Críticas a la guía australiana para comer saludable

La mayor ventaja de esta guía, a priori, consiste en haber basado todas sus recomendaciones en el máximo nivel de evidencia disponible para cada uno de sus apartados y recomendaciones. Pese a ello hay cuestiones que llaman mucho la atención y que no se terminan de entender. Por ejemplo:

El consumo diario de lácteos lo hace pasar prácticamente como de indispensable, alcanzando las recomendaciones en ciertos grupos de población de “al menos” 4 raciones/día, lo cual me parece una importante exageración.
Hay mensajes que por muy asentados que estén en la conciencia general, son difícilmente entendibles o, lo que es peor, que todos los ciudadanos entiendan lo mismo. Por ejemplo, el recomendar los ultraprocesados (o los aceites vegetales) “pocas veces” y en “pequeñas cantidades” es sumamente impreciso y cada uno puede interpretar frecuencias y cantidades muy diferentes.
A diferencia de la tendencia (argumentada) de trasladar un peso más relevante al grupo de alimentos vegetales frescos (verduras y hortalizas), tanto como la mitad, esta guía lo deja en, siendo precisos cuatro novenas partes (1/3 + 1/9) es decir menos de la mitad. Sin embargo, en la adaptación piramidal (ver siguiente epígrafe) sí que se les da esa visibilidad en detrimento de los alimentos provenientes de los cereales.
Al mismo tiempo que es una guía poco concreta en algunos de sus mensajes (para ultraprocesados y aceites vegetales) o incluso en el caso del consumo de agua (beba “mucha” agua) también es una guía excesivamente contabilizadora y concreta para otras recomendaciones, por ejemplo, cuando habla de la presencia de carnes magras o de las raciones de lácteos.

Qué es la pirámide nutricional australiana

Creada en 2014 y revisada en 2021 la asociación “Nutrition Australia” ofreció una versión piramidal de la guía oficial cuyo icono es el círculo ya visto. A pesar de manifestar en su web que la pirámide está basada en las guías oficiales australianas de 2013, este formato ofrece diversos mensajes que poco, o más bien nada tienen que ver con la original:

The Australian Nutrition Foundation Inc

La presencia de verduras, frutas y hortalizas ocupan toda la base.
Los cereales tienen una visibilidad mucho menos importante que en el círculo.
La imagen de los lácteos está francamente reducida en relación, se supone, a lo que traslada la guía oficial.
Los ultraprocesados no aparecen por ningún lado.

A título personal, esta representación me parece mucho más acertada como mensaje que, a día de hoy, es necesario trasladar a los ciudadanos de los países desarrollados y está mucho más en la línea de otras guías más actualizadas.